(EN FORMA DE POESÍA)
El dolor tiene matices que nunca aparecen en los sueños de color rosa,
nunca vemos mariposas, ni grandes frutos, ni sonrisas amorosas.
El dolor tiene sonidos ondulantes cual serpientes.
Es ese perro que te enseña los dientes, y te ladra.
Es esa mano que esconde la piedra, y la lanza.
Es una lanza que asusta a los hombres y a su gente...
El dolor tiene caminos que nunca aparecen en los mapas... dibujados.
Es una senda sin vuelta, un torbellino sin centro.
Es un camino polvoso que te lleva a la bruja del cuento,
donde te hablan las ramas, y tú contestas contento.
Nunca, nunca he visto algo doloroso que parezca tener un mañana.
Y nunca he visto un mañana dejar de llegar a su cita pactada.
Paso a paso, sin titubeo, el sol y la luna en evidente apareo
hacen llegar el mareo temprano de los sentidos al despertar.
Nunca ha llegado tarde el alba a su cita acordada,
a menos que un día a la cita sea yo el que no llegue,
porque un suspiro al corazón se me pegue
sin darme tiempo siquiera de estrenar una fresca mirada.
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